sábado, 30 de septiembre de 2017

4.Doble arbol



Doble árbol. Donde todo converge y nos sostiene amorosamente. ¿Qué misterio es éste?
Dos árboles que hacen de su copa una sola, sin timidez.

Manzano prohibido, conocimiento censurado. Pera milagrosa, que llega cuando aprieta la cosa: el doble árbol se enrosca sobre sí mismo como la espiral de la memoria, árbol genealógico con árbol genealógico.

El árbol doble es también  trama y urdimbre: la sincronicidad nos teje. Nos dona las hebras de la urdimbre para que nos unamos con lo divino, el tronco-urdimbre que conecta cielo y tierra, y nos dona al mismo tiempo la trama- rama que nos une entre sí y dentro de sí.

La niña hilandera unifica tejido y árbol-cruz, abre y cierra heridas.  

El doble árbol duplica el eje conector entre la tierra y el cielo: Axis Mundi, todo es doble (lo dijeron los Yekwana), se desdobla y vuelve a unirse. Los caminos se encuentran, los cuerpos se abrazan, nuestra matriz se teje y se desteje, la sangre azul la sangre roja.

Lo que es un misterio solo puede experimentarse, no hay nada que entender desde la cabeza, ¿cómo explicas el amor? El orto concluso es el Jardín original del cual buscamos salir, paso a paso, en 96 pasos.


Si yo soy el árbol, entonces este árbol doble soy yo estrechamente entrelazada con mi megela: entre las dos somos el conocimiento, la vida y la muerte.
Entonces le comenté a mi amiga la bióloga: Me imagino un árbol que brille con bioluminiscencia. Y al imaginarlo, existe. ¿Lo conoces?
Y me mandó entonces esto:

Árboles fosforescentes en Singapore - " Gardens by the Bay "



Porque si puedes imaginarlo, existe.
(Por tanto: imagina justamente)





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