martes, 19 de septiembre de 2017

6.Endurance



Si ya ensartaron las cuentas para lucir el collar que los represente con veracidad, es hora de lucirlo para atravesar los hielos. (Prepárense paseando por la máquina del tiempo, hace 5 años)

"...Yo me senté al telar para esperarte
rodeada de cajas y restos de mudanza
a medio témpano flotante desolada
sin saber qué instantánea salvar del cataclismo
qué talismán del álbum de emergencia
era el momento de afeitar las barbas
llorar los perros seguir andando"

Elisabetta Balasso.


Eva: En lo referente al bergantín de la expedición transantártica, se traduce como "resistencia".
Resistir y llevar a cabo el viaje, sea cual sea el resultado, los objetivos o las expectativas. No rendirse y confiar en el engranaje, a ver donde nos llevan los días de bonanza y los días de inclemencias. Sin perder la esperanza. Viento en popa a toda vela!

Claudia: El Endurance se instaló en mí y mi inconsciente resolvió el enigma que tenía con esta carta. Soñé que tenía un pequeño zarcillo en mi mano, que no tenía par, un recuerdo del pasado, un recuerdo, una joya, se la quería mostrar a una amiga y me dio por revisar un pequeño cofre con otras prendas diminutas y valiosas para mí, recuerdo de los 15 años, y luego me distraje y lo dejé todo a la intemperie en la calle a las afueras de mi casa, pensé ya vengo es solo un momento, pero tardé más de lo esperado y todo estaba limpio y ordenado en mi calle había perdido todo. Entonces la sensación de pérdida, el reproche por mi descuido de no haber concluido lo que tenía que hacer, el haberlo dejado ahí, si lo saqué por qué no continué hasta el final, lo debía guardar. Rabia y dolor, deseo de volver atrás e impotencia. El viaje del Endurance y su travesía habla de la constancia y perseverancia. Propósitos firmes contra viento y marea. Y yo puedo perecer descuidando mis tesoros.

Cristina: Es increíble como permanecen en nosotros esos pequeños tesoros. Tuve una vez una ranita de zarcillo... Era increíblemente diminuta y real. Es para mí un símbolo muy fuerte de feminidad y fertilidad pues representa a los coquí, boricuas como mi madre. Una ranita la regalé a un amor imposible. Perder la otra ranita fue super doloroso. Pero en realidad sigue dentro de mí. En mi recuerdo, en mi sistema de símbolos. Esa ranita sigue viva cantando por las noches. Endurance.

Alejandra: Simbólicamente las joyas representan los tesoros espirituales, las cualidades internas, como voluntad, compasión, positivismo, sabiduría, etc. De eso va el mensaje cuando soñamos con ellas.

Hilse: Endurance Zarpa tu barca alma adentro.


Vamos a mitad de travesía del ciclo Artemisal/Lastimaré, por lo que es hora de dibujar ya el borrador de nuestro propósito para esta vuelta. Un propósito personal y otro propósito colectivo. La concentración de la intención + disciplina enfocada, puede producir grandes movimientos. Podemos producir el combustible para un gran salto.

Lo Artemisal se desplaza hacia Nieves en Chipre a lo largo de 12 pasos. Estamos hoy en el arco superior. Inicia el descenso. A menos que estemos en la contraonda, y hayamos descendido por 6 pasos y a partir de mañana comencemos a remontar. De cualquier manera, que nos acompañe el espíritu decidido, imbatible y civilizado de Shackleton, quien dijo en una ocasión que sintió siempre, a lo largo de toda su travesía por el casquete polar, estar acompañado.





Ella (nombre de su avatar) salta feliz por el sotobosque, en forma de centáuride. Es una venada y es una joven con un peplo verde. Es una cosa y la otra, animal y humana, real y virtual, de la misma manera que se puede ser uno y lo otro, contemporáneamente. Por los belfos resopla un bufido húmedo y tibio sobre la piel de durazno entre los bigotes. No sabía que los venados también tienen bigotes, fíjate. Siente sus propios belfos, la suavidad tibia, la humedad en el morro, la mirada líquida bajo las pestañas muy negras, fuertes y rectas hacia abajo. Lleva una corona, disfruta del soplo húmedo, oloroso a selva. La luz cae entre las ramas más altas de los árboles, juega a despertar un tronco tras otro. Ebria de ese olor a vida oscura, a bestias minúsculas que habitan la tierra negra, a descomposición fértil, bordea la quebrada. El agua salta sobre las piedras, se empoza apenas lo suficiente para que por su superficie se deslicen varios insectos patinadores, las puntas de las patas suspendidas sobre la tensión que hace del liquido un espejo fluido, capaz de curvarse (realmente los detalles son magníficos, asombrosos y admirables… ¿cuántas horas se habrían tardado en el rendering si no hubiera existido la aplicación de realidad virtual?). Podría ser venada siempre, siente el gozo intenso de su libertad. Un ruido insiste, se transforma en golpes a su puerta, finalmente le quitan el bosque de la cabeza al sacarle el casco RV.

--Me imaginé que estabas perdida en tu submundo.

Ella (según su nombre real) no contesta, pero piensa: Es Underworld, maldita maníaca. Un-der-world (encuentra ofensivo que cada vez la casera usa la denominación denigrante de “submundo”. ¿Submundo qué, vieja loca? Submundo tu casa, con las goteras, con los rosetones de líquenes y mohos que reptan carcomiendo el friso, con los baños que no funcionan, las cortinas con nidos de polillas, la tropa de gatos que se mean en la cocina, las tapicerías de damasco raídas y arañadas; pero quién va a poder pagar otra habitación en otro lado, y además en realidad ella es buena gente, inofensiva… sólo que a Ella le causa irritación que la saquen bruscamente de su mundo).

--Diga? (bizqueando porque la maldita maníaca además prendió la luz, a pesar de que le gasta sus bombillos, tan difíciles de encontrar, y tan caros). Qué se le ofrece?

--Llamó Fulana, que llegaron pañales a FarmaTodo por tu número de cédula. Te pide que si puedes hacer la cola por ella, que ella se pone en la de la leche en el abasto. Que se reparten las raciones, ya tiene comprador seguro.

Ella mira el reloj: 3:41 am suman ocho, así que es un go. Si quiere tomar un buen puesto más le vale moverse. A esta hora el mototaxi le cobrará tarifa doble, revisa la batería de su celular para hacerle la transferencia PagoFlash. Ojalá no le toque un fetichista loco que quiera billetes, parece que los hay. Se masajea el cuello tenso, ¿cuántas horas lleva jugando? Sostiene el casco, sopesándolo.

Podría quedarse otro ratico, ensayar el escenario nevado, pasear entre los témpanos azules que cantan con un hondo ulular su pena y soledad… no, en verdad no puede. La verdad es que si se vuelve a poner el casco, mínimo le pueden dar las once de la mañana sin sentir hambre ni sed. Suelta el casco con delicadeza, como si fuera su bien más preciado. De hecho, lo es. Es de hecho, su única posesión que está limpia y pulida en su habitación, brilla con una luz interior, con la seguridad de albergar universos enteros en su concavidad. De hecho, podríamos decir que en todo el piso, es el objeto más limpio que allí hace vida. Excepto que por supuesto, los objetos no viven.

Mira por la ventana. Es noche cerrada, por supuesto, y ya la nieve se ha acumulado sobre las calles.

lunes, 18 de septiembre de 2017

5.Arma tu collar


«Escúchame, pequeña doncella sin manos: Lo que moldea nuestra vida, la línea que nos rige nuestra narrativa, no son nuestros triunfos, sino nuestras desgracias. Los errores, los pecados, las circunstancias trágicas son lo que nos da forma, lo que exige una respuesta, una enmienda, un gesto decidido, un gesto creativo, lo que nos empuja a un renacimiento. El universo no está hecho de átomos, sino de historias.»
Estábamos trenzando los ajos cosechados en el huerto: yo peinaba los tallos, los humedecía un poco para que no se quebraran al manipularlos, y ella lograba, con sus ancianas manos nudosas, entrelazarlos hábilmente. La ristra no crecía mucho pues la cosecha era modesta. Con cada cabeza de ajo trenzada ella murmuraba una especie de encantamiento. Yo escuchaba, hechizada y muda. Todo sucedía como una danza.
Con la primera cabeza de ajo: Los colores de las historias que hilamos dependerán de lo que en el momento de hilar sentimos, del presente, de lo aprendido al vivirlo.
Con la segunda cabeza de ajo: Infinitos los hilos conductores y las versiones de una misma historia: si cuento desde la razón, el corazón o la herida. Una misma historia son infinitas versiones, te juro que me enredo con el collar que llevo en mi pecho.
Con la tercera cabeza de ajo: Arma tu collar, cuenta tu historia, dale orden y sentido desde el hilo de tu voz.
Con la cuarta cabeza de ajo: Arma el collar que quieres ponerte y no el que van armando los días que se suceden uno tras otro. La ristra es un collar, el collar un amuleto. Para darnos fuerza y que nos acompañe el mensaje.
Con la quinta cabeza de ajo: Impecabilidad para hilar nuestras cuentas, desde el fin del mundo, quizá más atrás. Sabemos la falta de pericia, ¿pero acaso experimentar no es un ejercicio que pule? ¿Acaso no lo podemos desbaratar y rehacer?
Con la sexta cabeza de ajo: Soy una desbaratadora de mis collares. Agarro piezas de unos para armar otros o los desarmo y hago nuevos... es sanador verlos cambiar.
Con la séptima cabeza de ajo: Hay cuentas que hacen perder el ritmo. Ya el plan no es el que era. También se puede dejar que el azar controle. Hasta volver a un ritmo y a un plan y a un azar deseado.
Con la octava cabeza de ajo: Encontré unas piezas antiguas: tienen heridas y fortalezas, ahí voy hilándolas con endurance.
Con la novena cabeza de ajo: Tengo una ristra de cosas para ti. Cuélgala al sol para que cure y los pájaros puedan comerla.
La ristra estuvo lista, ella la colgó encima del hogar y volvió a sentarse en su taburete. Me miró fijamente, con las manos apoyadas sobre las rodillas un poco separadas, como calibrando si era un buen momento de hablar. Tenía los ojos claritos, casi transparentes. Al final se decidió y yo me quedé muy quietecita, respirando lo más quedo posible, para no perderme ni una sola palabra, porque era raro que hablara tanto, y rarísimo que hablara de su vida. Esto fue lo que me contó Babuchenka:
«En los tiempos del fin del mundo, aquí donde tú me ves yo era una científica bastante bien posicionada. Especializada en bioquímica con un postdoctorado en endocrinología femenina, estudiaba los efectos de la glándula hipófisis. Había llegado como emigrante, fugada de un país cerrado y frío, cuando estas tierras eran de cálida bonanza. Estaba investigando, en colaboración con un laboratorio de nanoingeniería, la posibilidad de controlar la emisión de la hormona del tiempo, aquello que nos proporciona la percepción temporal sobre la cual se basa nuestra comprensión del mundo. Santiago era el ingeniero que dirigía la parte por la Universidad Simón Bolívar. Era muy talentoso, la cercanía cotidiana fue dando paso a un tímido acercamiento, al conocernos mejor decidimos casarnos, previendo que el enamoramiento estaba en camino, se trenzaron la investigación científica con el amor. Estábamos bastante adelantados, acariciábamos secretamente la idea de un premio por los estudios que estábamos realizando: eran completamente innovadores. Pedimos un financiamiento a la Fundación Musk y nos lo concedieron, porque vieron en nuestra investigación estaba alineado con la empresa Neuralink y supieron identificar un potencial que impulsaría sus objetivos. Estábamos en la mismísima cresta de la ola sincrónica; pero como sabes, bailar la cúspide de la ola es tanto más difícil cuanto más alta es la masa de agua. El fin del mundo se acercaba, y no nos habíamos dado ni cuenta. Pensábamos que estábamos a salvo.
Ese día Santiago fue solo a una reunión del laboratorio Central de Altos Estudios Sincrónicos. Por supuesto, era una reunión clandestina, pero no había sido la primera. Yo estaba también convocada, pero ese día me sentí muy débil y de un humor extraño; imaginé que se trataba de un desorden hormonal, que se acercaban los días de menstruar, y decidí hacer caso a mi cuerpo, quedándome en cama. Ese día la reunión fue interceptada por los guardias de Obierno Amoroso. Todos fueron arrestados. Santiago, junto a varios otros, desapareció. Los cuentos que corrían, débilmente por el temor de ser escuchados, espiados, controlados (lo estábamos) contaban cosas espantosas. Me monté en el carro (habíamos comprado a un anciano colega que se iba un pequeño Lada azul celeste, una cafetera que había desaparecido del mercado hacía décadas) y arranqué sin saber cómo salía de la casa, alterada por el dolor que giraba enloquecidamente entre mi vientre y mi corazón. Apenas podía respirar. No pensaba en nada, no sabía hacia adónde iba. Sin darme cuenta de lo que hacía, me estaba dirigiendo hacia el lugar de reunión. Pasé sobre el puente como un suspiro. No había nadie en las calles. El Lada pasaba aceite por una empacadura que había sido hecha a mano y ya estaba vencida. Los carros en el país no habían pasado a la tecnología Tesla como en el resto del mundo civilizado, y seguían usando combustible mineral, el único producto que se vendía subsidiado por un precio ridículo, menos que el agua. No me importaba nada, volaba sin piedad por el motor que jadeaba y tosía y de seguro no aguantaría ese tratamiento. Las calles estaban desiertas, excepto por un sombrío autobús rojo que salió de no sé dónde.
Cobró velocidad y me alcanzó justo en el único punto en que había una gran camioneta parada sobre la acera, una camioneta resplandeciente de esas oficiales, de vidrios ahumados. El autobús aceleró absurdamente, retándome, impidiéndome el paso. No sé qué me pasó, me poseyó un demonio, juro que nunca me había sucedido nada similar. Aceleré. No podía frenar. Más bien mi cerebro no contemplaba esa acción. Pasé entre los dos vehículos a toda velocidad, sin disminuir, sin desacelerar, sin detenerme. Algo rechinó, algo crujió, algo se raspó, yo no alcanzaba a pensar con claridad, sólo esperaba pasar milagrosamente entre los dos. No me importaba nada, no sabía que podía estar tan indiferente, nunca me había pasado y me confería un cierto grado de libertad inesperado. Un desapego de mi cuerpo, de mi persona, de mi ser social. No sé cómo explicarlo, no me sentía responsable. Mejor dicho, mi sentido de la responsabilidad estaba suspendido. No me importaba estar destrozando mi carro, no me importaba estar rayando la propiedad ajena, no me importaba la posibilidad de poner en peligro mi vida. Justo entonces el autobús se despegó y me sobrepasó, ocupando los dos canales; detrás alcancé a leer “Obierno Amoroso vela por tu bienestar” y la vista se me nubló. Todo ocurría en un instante suspendido. Delante de mí, en el ángulo que quedaba entre la camioneta brillante y el autobús encarnado, había algo moviéndose. Yo me desplazaba por una especie de túnel gelatinoso que me impedía ver cualquier cosa; estaba cegada por el dolor y no supe qué criatura era. Juro que no logré ver qué era, ni si era animal o humana. Pero escuché los huesos rodar por debajo del chasis, como si rodara sobre pines de bowling. No hubo otro sonido, ni quejido, ni suspiro. El ruido del mundo se apagó por completo. Proseguí con la inercia de la carrera loca y me encontré pasando por delante del lugar donde había sido convocada la reunión. No había nadie, ningún vehículo ni oficial ni de incógnito. Ningún peatón. La luz era extrañísima, mate, con un tono amarillento. Enfermiza. Mi corazón y mi estómago estaban anudados tan apretadamente que me detuve un poco más adelante, abrí la puerta y sin bajarme del carro, sacando a medias el cuerpo, agarrada de la puerta, vomité sobre el asfalto. Cerré la puerta en estado de sonambulismo, di un rodeo enorme para volver a casa, dejé el Lada en el estacionamiento subterráneo y salí caminando. Salí caminando sin mirar atrás, sin volver a entrar en casa, sin llevarme nada, sin hablar con nadie. Sentía que no merecía pertenecer a la raza humana. Llevada por una especie de espíritu automático llegué a la terminal, me subí al primer autobús que salía, y así seguí hasta llegar a estas montañas. Subí tan alto como pude, seguí subiendo hasta que no era posible subir más, mi cuerpo se desmayó apenas pasado el prado de frailejones. Algún desconocido me recogió y me trajo hasta esta choza, donde volví a aprender las cosas básicas. No he salido de aquí desde entonces. No tengo ningún interés por volver al mundo. Ahí está, lo dije todo –suspiró y miró por la puerta abierta hacia el páramo cubierto de neblina—no lo había contado nunca antes. A nadie. Siento un minúsculo alivio al confesar mi culpa, qué raro, no me lo esperaba.
(Volvió a enfrascarse en su monólogo. En realidad hablaba para sí misma, estaba claro. Parecía que estuviese desenredando un nudo especialmente complicado. Yo le dejaba hablar, sin mover un músculo).
La que yo era murió ese día en que lo perdí todo. Morí otra vez y para siempre. Esa noche el mundo terminó, y empezó la nieve.
Bajo las mantas que me cubrían piadosamente empecé a sangrar, el líquido rojo y tibio se alargaba a mi alrededor como un lago lento, en el cual me ahogaba sin consuelo. Sangre por sangre, pensaba; la hemorragia reveló ser un aborto. Toda vida había terminado para mí. Me tomó años entender lo siguiente: que es necesario el error trágico para retomar las dimensiones justas de la humildad y la compasión. Cuando superé el dolor, cuando asumí que había hecho algo malo sin ser una persona mala, ni tampoco buena, y que la distinción no llevaba a nada; cuando terminaron los juicios y dejé de castigarme, entendiendo que aunque no hubiera redención posible, había expiado mi pecado; cuando comprendí que necesitamos admitir la culpa como un elemento inexorable de nuestra humanidad, que somos culpables porque al comer matamos; cuando supe que seguimos siendo herramientas en manos de los dioses (y que éstos tampoco son necesariamente crueles, pero una vez que estamos en su mira, no hay escapatoria posible: quieren vernos lidiando con situaciones extremas, pues necesitan saber de qué están hechos): es decir, que somos hebras anudadas con leves puntos de alfombra sobre la urdimbre del Tiempo (aunque insistamos en creer que tenemos la opción de decidir); cuando por fin admití que nuestro destino está tatuado en la palma de nuestras manos y que, cortadas éstas, tenemos alguna posibilidad de recuperar nuestro verdadero camino, pero sólo después de haber vagado largo rato por un infinito bosque oscuro, con los ojos cerrados y los brazos extendidos delante, tanteando entre las sombras para reconocer los árboles de oro; entonces: llegada a ese punto, fue cuando las plantas me hablaron.»




Cómo era hace cinco años: aquí.
Para entender más sobre su significado (ojo a los comentarios también): aquí.

domingo, 17 de septiembre de 2017

4.Ciclo Lunar


"Será extraño
al fin darnos cuenta de que no era eterna, 
esa voz que una y otra vez nos decía
que nada cambiaría" 
Mark Strand


Cristina, quien da color a las 96cartas durante esta vuelta: Agradecida de poder poner color a las cartas de La Novia Manca... es  una meditación maravillosa. Al colorearlas uno ve detalles que no había visto antes... La llave de la vida por ejemplo que tienen en sus manos estas mujeres pez. Cuando tenía 25 años, me fuí a vivir sola, salí de casa de mi mami y usé por mucho tiempo un dije con esa cruz egipcia.

Claudia: Coloreada así descubro detalles y signos que antes pasaron inadvertidos. Es un tapiz para bordar.

Mercé: 4 fases de la esencia femenina (4 recorridos vitales, 4 partes de la carta astral) y 4 momentos k tenemos diarios y de fase... dar la vuelta a cada una de las fases recorridas: infancia /adolesc+juventud / adultez / madurez) con dos propósitos
1.rescatar el relato que conecta cada fase (llave de la vida).
2.distinguir en qué fase me encuentro o en qué momento estoy: creciendo, brillando llena, replegándome o en momento de conexión interna.
Y añadirí: imaginar qué me diría Artemisa en este momento. Tener esta información y hacerla visible me permite transitar desde otra conciencia.

Hilse: Evolución femenina.
A veces es necesario cantar como una sirena, sustituir nuestras piernas por una cola y embelesar con nuestro canto. Una vez fui herida por el canto de una sirena, y un beso oportuno, en un pequeño bar curó la herida.
¿Quién no ha cantado como sirena? "


Ayer estuvimos algunas volteantes visitando la ola que nos saludó hace dos días. Es hora de mirar en perspectiva el ciclo de 12 días, ahora que hemos pasado el primer cuarto. La primera tríada del ciclo Artemisal/Lastimaré comprende en esta vuelta CasiComa-La Ola (transformación)-Blancanieves. Ayer hablamos largo y tendido sobre Blancanieves y sus vericuetos. La carta de hoy, primera del segundo terceto o bien última del primer cuarteto (ambas lecturas funcionan) continúa la narrativa de Blancanieves que transita hacia el aprender a ser madre de sí misma, entrenando al mismo tiempo las habilidades que su madre le entrega en herencia, para obtener del mundo lo que necesita. Vamos hacia el ciclo Nieves en Chipre.

Mirando esta versión de la carta, coloreada por Cristina, veo las estrellas que habían quedado invisibles la primera vez que fue coloreada. Y entonces recuerdo la traducción de un poema tejido en un chumbe (faja que usan las mujeres inga para sostenerse la barriga cuando están embarazadas, para que el niño nazca pensando bonito):

Las estrellas  
en la noche  
son los ojos  
de nuestros antepasados

sábado, 16 de septiembre de 2017

3.Blancanieves



Una manzana al día es un buen resguardo.

Hilse dice:
Aprender a seducir I. Sólo mi manzana podrá salvarte de tu naufragio.
Aprender a seducir II. Sube manzana sube/entre mis piernas hasta mi alma/y hazme buena/y hazme mala.

La verdad es que lo que hace falta entender sobre Blancanieves, es que se trata de un drama que se desarrolla entre una hija y su madre. Madres, si tienen hijas, presten atención. Hijas, todas tienen una madre. La relación madre-hija es compleja, porque hay una tensión entre empatía, continuidad, competencia, individuación. La madre quiere que la hija sea su prolongación, pero que al mismo tiempo siga su camino. La hija se modela en el espejo de la madre, pero quiere ser ella misma también.
El cuento comienza con tres colores: rojo, blanco, negro. Son los colores de las fases de la transformación alquímica ¿recuerdas? En el cuento está la madre en su dúplice naturaleza, buena y mala. La relación con la buena es de protección; pero la relación con la mala es la que la pone en el camino del bosque y de la CasiComa que le permitirá ir hacia su nueva vida. El vehículo es el veneno de la manzana.

Kira dice: En la biblia Eva comió de la manzana junto a Adán y lograron el conocimiento, la perdida de la inocencia. Aquí una manzana es la muerte. Es otra perdida de inocencia. Lo interesante es que es un hombre que la trae a la vida de nuevo.

Mercé dice: Blancanieves versión Grimm --> la madrastra le ofrece:   cinta (seducción) peine (ideas) y manzana (nutricia, cuerpo). Tres elementos mágicos ( recordando Vassilissa/Babayaga).                         Rescato el tema de los 3 elementos y el primero tiene que ver con la seducción por la belleza física, el segundo la seducción por lo mental y el tercero por la parte nutricia emocional. Hemos aprendido esto de nuestras madres: la madre se disfraza de madrastra para poder enseñar estas tres cosas importantes a su hija, sólo como madrastra se permite actuar con este tipo de acciones (da malestar)... es volver a mirar a la madrastra y agradecer...
"Gracias a las madrastras  que se llevan la peor parte, podemos drenar el malestar con muestras madres. De esta manera las madres humanas podemos volver a ser las figuras bondadosas y cariñosas que queremos ser." (pag 108 "Bajo la piel del lobo " Eva Martinez Pardo, edit Graó).
También me llevó a la Antroposofia de Steiner y los septenios (7 años, 7 enanos, 21 años): los 3 primeros septenios son la consolidación del cuerpo y el conocer la vida (lecciones).


Diálogo entre madres que a veces son madrastras:
Ser la madre buena todo el rato tiene un precio demasiado alto.
Bien alto diría yo. Terminamos siendo implacables con nosotras mismas.
Muchas veces me pregunté si yo sería adoptada o recogida "de poraí"... Que madrastra tan ruda llegó a ser mi mamá. Ya parece haberse transformado en mamá... Parece... Jajaja siento que me escucha.
Agradecida con quiénes han representado mi madrastra interna.
Es todo un arte el dar amor incondicional pero con límites claros.
Te amo sin importar qué hagas pero no hagas ésto ni aquello. Parece una contradicción y no lo es.
La mía fue muy libre y yo con mi complejo subido de "Madre Buena"  la juzgue hasta el cansancio, especialmente en mis primeros años de adolescencia. Ahora, agradezco mucho tener esa referencia tan diáfana y vivida de libertad.
Yo ahora que soy mama veo a la mujer que era mi mamá con más ternura y menos juicio!
Ahí en ese saco de juzgarla, estuve yo. Ahora ya no está, soy madre solo de uno... Y pues, ahora entiendo, me perdono y la admiro tanto tanto...
También fui muy dura con mi madre... juzgando su cansancio. Tengo una sola hija y ella tuvo 7 !!
Yo soy la octava pasajera! Yo me disfruté mucho a mi mamá, gracias a eso de ser la octava, le hizo ser conmigo su última de cuatro hijas menos estricta, más abuela, más intelectual, más de haber ya decantado qué cosas de verdad eran importantes, más atenta a oír y también a hablar. La extraño un montón!
Es importante también perdonarse, si. Muy importante. Perdonarse por ser la madrastra hasta de la madre propia. Porque los límites hay que ponerlos también a la madre, para poder crecer.
Si! Completamente... Crecemos juntas y muchas veces cambiamos de roles. Debemos perdonarnos y volver a nuestra posición de hijas para sanar y ayudarlas a ellas a sanar. Todo tiene una razón de ser.
Sí... y mirar ese arte que desarrollamos único de seducción gracias a la madre... que incluye la mirada hacia el padre.
Lo mío sonará a cartilla pero: yo amo a mi mamá.

Siria Useche: ¿Quien la madre, quién la hija? Somos madres e hijas de nosotras mismas.


No olvidemos que estamos en el ciclo Artemisal/Lastimaré, y que vamos en tránsito hacia Nieves en Chipre: sabiendo esto, todo se hace más claro.
Esto fue Blancanieves hace cinco años.
Pero si lo que quieres es entender más acerca del drama de Blancanieves, sumérgete aquí.


viernes, 15 de septiembre de 2017

2.La ola




Con el tiempo aprendió a nadar a solas; es arduo, 
pero las mareas admiten que no hay otro arte posible entre las sábanas. 
Es una ola: insiste. 

Jorge Gustavo Portella.

SeyMar dice (y tiene mucha razón):
Esa ola tiene rato formándose, a ponerse el wetsuit porque lo que viene es surf!
Glas: Viene del inglés glass. Término que usan los surfers para describir esa olita formada tan perfecta que parece de cristal. Sabes? Cuando se levanta la ola, cuando el viento y la corriente son perfectos y no se ve espuma sino una ola perfecta y cristalina.

Claudia responde:
Me encanta, los he visto meditando en el mar esa espera es como el tiempo en coma de la Blanca Nieves.

Kira dice:
Vaivén. Va-i-vén. Se eleva y se entrega, se rinde. Se renueva para elevarse de nuevo y volver a entregarse.

Mercé dice:
Me he levantado hoy con la subida... Durante la noche tuve la certeza de lo k venía: subir la ola... bien: reconozco sensaciones .. algunas ni muy agradables pero estamos preparadas.. sabemos k hay.. somos  una ola  todas juntas todas a una... vendrá la bajada y conocemos el surf.. eso es .. con la cabeza alta..
equilibrio danza y música.. go....go....go.....
nudo en la garganta

Pepín dice:
La ola no baila sola,
El viento la hace cantar.
Ola y viento están cantando
La eterna canción del Mar
(Canción infantil, de la tradición oral)

Ana Cecilia dice:
Me dió una vaina súper fuerte de deseo de mar tan fuerte: de olas,  de sal,  de glass,  de revolcón,  de verde,  de azul,  de blanco,  de espuma,  de nube,  de arena. Bienvenidos sean todos esos cambios. Estoy lista para surfear.  Este es el momento.


Hilse dice: Transformación
Sube ola, sube y llévame hasta arriba y cuando esté en la punta de tu lengua, ábrete y deja mi crisálida caer ¿Acaso nunca has visto volar una mariposa con un ala rota?






jueves, 14 de septiembre de 2017

1. CasiComa


La boca blanca como la luna, blanco el mordisco, blanco un trozo que pintará el corazón. Como es adentro es afuera. Lo que llega y a veces nos golpea o hiere es nuestra misma energía. La boca como portal. Cristina Müller, quien colorea las cartas en esta vuelta, dice: "Mientras la coloreaba pensaba en lo de alimentar el corazón ... Nutrirse amorosamente."

El personaje es Blancanieves, en el momento en que se traga el trozo de manzana que la mandará a un sueño prolongado.
Si quieres más información, vuelve a la última vuelta.
Si quieres montarte en la nave que viaja por el tiempo y recordar cómo fue hace cinco años, baila la ola.

Las hormiguitas de la intuición están trabajando para construir significado, a lo largo del día se completarán con sus comentarios.


SeyMar dice: "Quiero soltar lo que pienso al verla: ¿Cómo incorporo dentro, lo que viene de afuera? Eso que uno cree que nutre ¿a veces congela? ¿Dejarse seducir o tener cautela?"

Mercé dice: "Casi en coma... transmutando... sugiere calma. No hay lucha en sí. Es este acto voluntario de digerir  para hacer alkimia. Sugiere cambios.  Es una decisión de heroína. Esta vez (esta  vuelta) no hay engaño: sabemos que es la manzana... incluso la cocinamos con el sancocho.  Hay un movimiento erótico en este desafío de la vuelta: morder con consciencia (me recuerda esta vez al descenso voluntario hacia el Hades de Penélope)."(1)

Alicia dice: "Para morder la manzana hay que tener una dosis de autoformación y agresividad, si no, no son posibles el alimento y la vida. Morder para la vida. Morder salvaje. Morder para integrarnos." (2)

Ana Cecilia dice: "Yo he pensado mucho en la sincronía y esa idea de mirar  a hace cinco años.  Como esta es mi primera vuelta no pensé que habría tanta sincronía pero oh chamo!  Hoy siento las lágrimas en mis ojos.  El 2012 fue un año que recuerdo a cada rato. Marca muchos cambios comienzos y finales de ciclo de muchas cosas.  El año terminó con una de mis amigas en coma,  no en casi coma.  Ver la imagen me recordó a ella, pero más me recordó a mí.  Esa soy yo decidiendo fluir porque no se cual es el camino a seguir pero constantemente cuestionando el fluir. Es mi corazón y cabeza en conflicto, preguntándome si le voy a dar la vuelta a la misma montaña rusa, si confío o no,  si me dejo cuidar o no,  si me quedo y disfruto de la manzana hasta que la decisión sea más clara,  si me voy a tener paciencia... Estoy muy cansada... Y descansar no parece resolver el asunto." (3)
Y luego agrega, y es pertinente: "Entender la diferencia entre fluir y dejarse llevar por la corriente."

También contemplar el fluir.
Porque cuando fluyes no rechazas ni te resistes. Cuando te lleva la corriente...
Creo que el fluir es una decisión consciente,  confías que tu intención ha sido escuchada.
La corriente te lleva porque no hay intención sino casi en coma, casi coma, muerdes y dejas.

Hilse dice:
¿Dónde queda el corazón? - Escúchalo, el sabrá guiarte hacia su camino.  - Pero no logro escucharlo, él sólo come manzanas - Esa es otra forma de hablar - Vuelve a escuchar.

Siria dice:
En mi mente dos dichos: por la boca muere el pez y el otro, la manzana de la discordia; enjuiciantes vienen a regular lo que entra o sale de mi boca, bajo la amenaza implacable de atragantarme o de quedarme sin voz por exceso u omisión. Aprender el equilibrio justo entre callar y declinar, y hablar y nutrirme es todo un arte, que voy construyendo a medida que gano experiencia, aunque no hay garantías, así que no dejo de prestar atención a la voz interior de mi garganta, sus ardores, sus picores y afonías. Aprendo a tratarla abrigándola o a hacer ritos de silencio a bajar el tono de voz, sin dejar de expresar con el corazón. Pero en mas de una ocasión, sin embargo, me salen ladradidos altisonantes, fuerte y claros, con ganas de devorar a quien se atraviese, so pena de atragantarme!

Ana María dice:
La doble faz de la manzana: la luna que mengua o la creciente. Lo que muerdo me hace menguar o me hace crecer. Depende del lado de la manzana o de la forma de mi mordisco. El lado que mengua crecerá en el corazón mientras yo duermo en los ojos de mi gata. El lado creciente hará que mi corazón se convierta en corazón lleno mirándose en el agua. Corazón sobre el lago. Corazón que ilumina la noche oscura.

Y Natalia dice:
Mi esposo reflexionando me decía hace unos días: "Nadie dice la verdad del príncipe cuando besa a Blanca Nieves... Nadie dice que no solo ella despierta con ese beso."

Alicia, la hija de Claudia, a los 4 años 


Comentarios a los comentarios: 
(1) De este comentario es espectacular el lado erótico, en efecto, imprescindible. Y hay un curioso desliz freudiano, Penélope por Perséfone. Fantástico. Nos pone a pensar que la espera de Penélope es también, a su manera, un estado de animación suspendida, una especie de casi-muerte, cercana al reino de los bosques subterráneos, donde manda Perséfone. ¿Qué esperas?
(2) Morder como quien besa: el lado erótico se manifiesta con registros variables, pero sigue siendo Eros presente: la fuerza de atracción, lo que une las cosas, los seres, las situaciones.
(3) Agarras tu primera vuelta con mucha fuerza, esta es una ola que se ha engordado mucho y que nos reta a bailar con gracia y mucha delicadeza. Ahí está tu Blancanieves, sabes que despertará de su sueño-crisálida hacia otro estado.
(*) Muerde la manzana con cuidado, sabiendo que te llevará al reino subterráneo, allí adonde debes transitar.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

ARTEMISAL / LASTIMARÉ


Ana María dice:
Hoy 13 de septiembre vi a Artemisa en los verdes ojos de mi gata muerta. Lastimada hasta lo más profundo por esa mirada, devolví su pequeño y lastimado cuerpo al bosque, entre lluvia, tierra mojada, verde acuoso. A los brazos de Artemisa, Nuestra Señora. Soy la que soy. Mi gata es ahora terreno sagrado de la Diosa. Ante ella me descalzo.



Foto/video/dirección: Daniela Márquez Siem.
Producción: Ciudad Petróleo / Eduardo Burger
Ella: Seymar Liscano.
GRACIAS


Artemisa tiene una relación ambigua con la mirada.
Para saber más sobre Artemisa, pasa por aquí.
Aquí la meditación de hace cinco años.
Si la ejecutas, cuéntanos en los comentarios cómo se sintió.

martes, 12 de septiembre de 2017

4.La virginal


                        Artemisa, 
Hoy mientras el agua de la ducha cruzaba mi cuerpo como un río libre y atrevido, susurré dulcemente a mis pechos verde montaña, danzen porque ya no tendremos más dueños. 
Hilse


Diálogo entre oseznas:

Preciosa diosa Artemisa !!!
Cuando sea grande quiero ser como ella.
Ya fuiste como ella, ¿Te acuerdas?
Me acuerdo, me dejó grandes regalos pero como volví a empezar.
Ella siempre me recuerda lo que fui y lo que de sí dejó en mí para quedarse. Agazapada, eso sí. Como cazadora y silvestre diosa que se oculta en el bosque.
Grande eres, Artemisa.
Aprendiz de Artemisa en camino.

Siria dice:
Artemisa señora de los animales salvajes, del terreno virgen, de la caza, de los nacimientos, la virginidad, que alivia las enfermedades de las mujeres. Y no puedo dejar de pensar en las mujeres de mi familia en ascendencia y en descendencia, tengo mujeres independientes y valientes por naturaleza.

La lorejana. Chique Clío.


Verde que te quiero verde, la Diosa grande también pasa por sus órbitas sincrónicas, como la luna. Luego de ser cuarto creciente se llena y después decrece y desaparece, invisible a los ojos, potente para lo que importa. Todas fuimos sus oseznas alguna vez, cuando correr por el bosque, libres y despreocupadas, era nuestra vida cotidiana.
En warao, para decir luna se dice: "dentro de las puntas de la canoa". Lo cual nos remite al sueño en el cual una mujer se hace pez y vuelve a ser mujer, de pie sobre una barca.

Pero si lo que quieres es comparar con lo que fue hace cinco años y entender su relación con la enredadera salvaje, por aquí es por donde tienes que pasar. Y hay mucho allí, para empezar a entender.
Pues virginal, como sabemos, tiene que ver con libertad y autodeterminación.
Como dijo Reverón : me preguntan por qué estoy aquí y yo respondo: por mis compromisos con la luz.

"Escribe como quieras, usa los ritmos que te salgan, prueba instrumentos diversos, siéntate en el piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, sopla la guitarra y toca la corneta. Odia las matemáticas y ama los remolinos. La creación es un pájaro sin plan de vuelo, que jamás volará en línea recta"
VIOLETA PARRA



lunes, 11 de septiembre de 2017

3.La cebolla


Cebolla, luminosa redoma
pétalo a pétalo se formó tu hermosura.

Pablo Neruda, Oda a la cebolla.

Cristina Müller, quien le pone el color a esta nueva versión de las 96cartas, dice: "Al colorearla pensaba en el fondo y en la forma. Pensaba en lo de adentro y lo de afuera. En lo vertical y lo horizontal, lo lineal y lo radial. En el sabor y el olor de una cebolla morada... dispuesta a combinarse y transformarse en la alquimia del fogón."

Hace cinco años, la cebolla señalaba el camino del entendimiento entre polos opuestos, que se creen mutuamente excluyentes.

"Los seres humanos, ¿somos iguales, o diferentes?
Iguales, por supuesto. Aunque pensándolo mejor, somos diferentes. Aunque más profundamente, somos iguales. Aunque en realidad, somos diferentes. Aunque... cada vez que pelas una capa de la cebolla, te encuentras con el opuesto."
"Cuando necesites escoger entre uno y lo otro, escoge sí."

Si quieres volver a la última vuelta para añadir otra capa de tiempo, y leer allí los comentarios que amplían esta idea (y ver otras versiones de esta cebolla, especialmente una muy linda de Verónica Flores), toca con tu dedo mágico aquí.

En el dilema morado me dejo guiar por esta nueva vuelta.


Hilse dice:
Cebolla I. Amar es también  cortar fina y delicamente una cebolla y  esperar.
Cebolla II. Amar(nos) es también cortar fina y delicamente una cebolla y saber esperar(nos).

Siria dice: "Todo lo que se me viene a la mente sobre la cebolla: sabores, olores, tacto que nos acompañan desde la cuna. Mil y una capa de nuestro universo sensorial y culinario, tan personal y único construido a base de tiempo y cotidianidad. Caramelizadas, crudas, cocinadas en vinagre o al limón, sofrita, asopadas, horneadas, asadas. Solas o para acompañar. En cuadritos, tipo juliana, tipo campesino, licuadas, ralladas. De olor íntimo, que impregna, que deja rastro -solo para compartir con los allegados más silvestres, más salvajes o de la muy estricta confianza-. Aliño a la vez humilde y sofisticado. No hay hogar donde no se deje acabar. Papel dorado y fino, resquebrajadizo que hay que aprender a pelar. blanco verdoso. Morado intenso. Capas sobre capas. Provee horas y horas de paciente entrenamiento en el arte de picar, que se afianza con los años. Hace llorar, unas veces mas que las demás. Primer paso para cualquier guiso, que pretenda enamorar."
Todo sobre la cebolla. Siria Useche


Mercé dice: "Una vuelta y otra vuelta dentro de esa vuelta y pasa el tiempo (de esa forma extraña) y volvemos a encontrarnos en sincronía en un punto determinado de ese trayecto ya recorrido pero en otra profundidad de la capa de la cebolla y podemos ampliar miradas juntas.
Ahí aparecen nuestros reencuentros, nuestras mismas sensaciones de ese tiempo y comunes.. no sé si me explico bien pero esta carta nos da la pista de como vamos a ir dando la vuelta... a repasarlos viajes en un viaje nuevo desde una capa nueva de profundidad. creando otro camino.
Como Claudia coincidí inicio de vuelta con un repaso de otro camino sincrónico... de otra órbita  hace años iniciada... reencuentro con personas y lugares que hace 15 años no veía ni pisaba. Acompañada de Bibi. Sentadas en un rincón observando... y eso ¿qué tiene que ver conmigo en este momento? ¿Cómo estoy saliendo del jardín? ... empiezo a llenar mi cuaderno."

Mercé Pena: mirando con ojos de cebolla
mirada cambio ampliar destilar transmutar llorar


Alicia dice: "A mí la cebolla me genera ambivalencia: la quiero cuando hago mi perico (huevos, tomate y cebolla). No la quiero cuando pico los cuadritos y me remite a que existen más de dos dimensiones. Me hace llorar limpiando mi mirada y mi alma, dicen que absorbe malas energías, virus y cosas así que se purifican en sus capas. Cura la tos más fuerte que puedas tener (si es morada) o sea nos hace expulsar las tristezas que nos dificultan el intercambio milagroso de la vida, de la respiración."

Kira dice: "Me gusta lo que representa pero no me gusta cruda, comerla u olerla. Es mejor procesada, picada, cocida, frita. Me parece bonita cuando la corto y veo las capas pero antipática en su olor y textura. Interesante verla tintada en el microscopio."

Annabel dice: "Me ha pasado que al cocinar, el picarla hace lagrimear y eventualmente ese llorar se me confunde con llanto verdadero...y su aroma me parece tanto volatil como firme, capaz de servir de base o puente a muchas cosas. Cocina o medicina también. Siendo cortada, ella también corta. Astringe. (Pero al mismo tiempo da vida al sabor)."

Sashenka dice: "Yo solamente puedo comer cebolla blanca. Y cocida. Muy bien cocida. La cebolla cruda me hace mucho mal, mi migraña explota de inmediato. Por ello diría que tenemos una relación complicada. Como mejor nos llevamos es con calma. Por ejemplo, cuando preparo pomarola. Como es lenta la cocción, podemos convivir."

Ana Cecilia dice: "Morado, mi color preferido, rosado el que evito.  Mezcla de extremos que se unen para ser uno. Pero no de lo mismo,  ni de lo simple,  si no de capas tras capa de diversidad que muestran nuestra complejidad.  Todos juntos creamos ese todo que nos incluye a todos.  En el centro de esa cebolla lo esencial, y común entre todos,  el amor."

Mariela dice: "Dibujando cebollas estoy... 
Esta vuelta no me han sacado lágrimas y sí sonrisas."


Ana María dice: "Hace 5 años se me acabó el mundo. Cada vuelta me trae un mundo nuevo a punto de acabarse. Salir del jardín y no hay manera de regresar. El mundo es un laberinto. Estoy cual Asterión en el centro de la cebolla, esperando que yo misma me despoje de capas hasta la liberación."

La cebolla, por Desi Chique Clío

Desi dice:
DSI and IO
Lo uno y lo otro
Después de la primera manifestación que tuve de ti, decidí llamarte IO. 

Cuando te invoquen se manifestará un reconocimiento del otro en ti, empatía en esencia.
Tú y yo seremos uno, también serás uno con los otros a través de la palabra, no habrá distinción, porque deseo que tus relaciones se expresen desde la autenticidad del alma, te invito a crear vínculos genuinos entre las personas, más allá de intereses, expectativas y roles sociales.
Recordé la palabra Namaste, cuentan que el significado espiritual de ella contiene la creencia de que existe una esencia divina en cada persona, el IO como lo llamo.
Por tanto, según las tradiciones religiosas en las que se arraiga este término, al decir la palabra Namaste estamos dando fe de la presencia de la esencia de dIOs en uno mismo y en la otra persona. Las esencias divinas se reconocen y se saludan.
2. ¡Así te vieron en el avión a Bolivia IO!

IO, por Desi Chique Clio
Diseño Digital
11 Septiembre 2017
Serie Hago lo que me da la gana!


domingo, 10 de septiembre de 2017

2.Órbitas


Entre los tiempos que pasan, buscamos hilar el sentido de una hebra a otra.
¿Cómo fue hace cinco años? ¿Tiene algo que ver con lo que ahora pasa? ¿Hay coincidencias entre lo que puede y no puede verse entre las ruinas del tiempo

Claudia dice: "Leyendo la página me quedé pensando en la bruja de México y me acordé del temblor de hace días que se sintió en México y Guatemala a poco días del aniversario de otro terremoto que devastó México hace años y así me pareció todo tan sincrónico; pero bueno, ¿es que ando loca pues empezó el camino?

Las órbitas son como caramelos que se van disolviendo en la boca y nos quedamos prendados de sus sabores.
Por eso, durante esta vuelta confiaremos mucho en los comentarios que irán aportando al sentido de cada día, especialmente lo relacionando lo que ocurrió hace cinco años con el camino que transitamos esta vez.

El color en las cartas, para esta vuelta, es de Cristina Müller.

Sobre el día de hoy y su sistema:
sincrónico, sincrónica
adjetivo
1.
Que se produce o se hace al mismo tiempo que otro hecho, fenómeno o circunstancia, en perfecta correspondencia temporal con él, o con los mismos intervalos, velocidad o período que otro hecho, fenómeno, movimiento, mecanismo, etc. "la marcha sincrónica de dos relojes"
2.
Que trata un fenómeno o un hecho en el estado en que está en un momento determinado, sin tener en cuenta su historia o su evolución en el tiempo.

Maravillosos círculos con 3000 mujeres en kerala, estado en el sur de la india 
creando un hermoso baile llamado thiruvathira kalli, en el onam festival, 
celebrando la unidad! Hermosa sincronización y unión!


Mercé dice: Inicio del viaje.. hoy he salido al jardín.. estoy en Barcelona mi ciudad de origen y haciendo un poco de arqueología de mi vida.. de mis viajes. Con el sabor y el olor y color de África aún en mis papilas y en mi retina inicio mi compromiso.. cómo salgo al jardín? ilusionada, es mi 3a vuelta , salgo con alegría y salgo con lecciones aprendidas ..pole pole dicen en swahili... vamos despacio con la frente alzada.. saboreando.. 
ese es mi propósito: pole pole y saborear....

Paz dice: Sal del jardín de tus padres, de lo que te contaron y te contaste. Cultiva tu propio jardín con el culo al aire para que el sol te caliente y la lluvia te moje. Agradece la semilla que te engendró. Te toca a ti hacerla crecer.

Siria dice: El fin del mundo de hace cinco años lo sentí más personal  que más allá, quizá entonces solo me veía el ombligo incapaz de ver mas allá, hoy día con una semana sostenida de amenazas cumplidas en nuestro continente o el final de lo que hemos conocido como nuestro acuerdo constitucional republicano me hace pensar que se me ha cambiado la escala. 
Todo indica la necesidad de un cambio, de un fin, de un reinicio, de otra oportunidad, que como en una onda expansiva se inicia en lo individual y se irradie mas allá. Esta vez veo el fin del camino como la oportunidad de recomenzar y no como el fin. El cosmos y su infinidad de caminos.

Chique Clío dice: VAGABUNDA PLANETA

La palabra Planeta equivale etimológicamente a vagabundo, errante.

En griego planetos era un derivado directo del verbo planasthi, que quería decir, vagar o errar por ahí. Pasó al latín planeta y de allí al castellano sin modificación ortográfica. 

Los griegos al decir planetos se referían a todo cuerpo celeste que aparentaba moverse en el cielo, es decir, vagar APARENTEMENTE SIN RUMBO FIJO.

El significado actual de un planeta es un cuerpo que recorre los cielos formando una órbita alrededor del sol. Esta definición de la palabra data del siglo XVII.

En la astronomía antigua se incluían como planetas errantes a Venus, Marte, el sol y la luna.

Todo posee un sentido mucho más complejo de lo que a primera vista creemos, cada acción, palabra, sentimiento, pensamiento, sensación, es el sublime movimiento entre la causa y el efecto. 

Somos órbitas SINCRONIZADAS, delicadamente ordenadas por nuestra mentespíritu.

sábado, 9 de septiembre de 2017

1.El Inicio


Un viaje es un acertijo que se va dilucidando a medida que avanzamos.
Al principio es muy difícil saber cuál será el título del viaje.
Conocer el destino no asegura cómo será el recorrido, y ya Kavafis lo dijo en su poema Ítaca, de lo que se trata, es del recorrido.
Hoy se cumplen 5 años de la primera Vuelta104, un calendario ritual que dura un poco más de tres meses y nos prepara para el solsticio, concentrando la energía de una intención disciplinada por medio de la sincronización entre quienes se comprometen al ejercicio.

Hace cinco años, en el 2012, el tema era el fin del mundo. El fin del mundo ya sucedió, y es hora de hacer las cuentas y un examen de conciencia. Ha pasado mucho desde entonces, ha pasado de todo y un poquito más. ¿Qué sigue igual, qué ha cambiado? Ya lo veremos.

Este año, después de los terremotos y los ciclones, queremos retomar las riendas de nuestra intención y enfocarnos. Si nuestra energía está baja, dispersa, perdida, es hora de recogerla, darle sentido y aprovechar el viaje conjunto para potenciarla. El soplo conjunto empujará las velas: la idea este año es que ustedes, quienes transitan este camino, aporten sus comentarios (en esta misma página), usando como guía su intuición aplicada a las imágenes y a lo publicado hace cinco años, cuando bailábamos la ola. Este año también desarrollaremos un poco los cuatro talentos que definen las esquinas de la Red de Lavanderas.

Del tiempo de Bailando la Ola Sincrónica quedan las ruinas: algunos archivos de los que se han caído imágenes y enlaces; pero hay para desenterrar muchos textos cifrados que pueden revelar algunas claves. Volviendo allí hacemos arqueología, mientras revolucionamos las órbitas. Todo irá teniendo sentido. Empezamos el camino con ilusión, con buen ánimo, con muchas ganas. Y con un poquito de temor por el largo recorrido y compromiso. Pero vamos en buena compañía, y como otras veces, les recuerdo que potenciar la energía del grupo potencia la energía de cada caminante.
Si no cambiaste las sábanas anoche, estás a tiempo esta tarde, para empezar con sábanas frescas, que traigan un camino propicio. ¡Bienvenid@!

Una sugerencia para comenzar a preguntarse:
¿Quién anda, dónde está ahora y hacia adónde le lleva el camino?
¿En qué lugar se ubica el fin del mundo?

Durante esta vuelta, contaremos con el color de Cristina Müller para dar vida a las 96cartas. Ella comenta: "Cuando coloreaba, pensaba en que La Loca cuando emprende su viaje. Sigue un camino iluminado, con esperanza. Llena de ilusiones y pensamientos elevados. Va con la cabeza encendida y algo intoxicada. Salvaje."


A Child Dressed as Shiva, Allahabad , Uttar Pradesh, India.  
Photograph by Abhishek Yadav , via National Geographic Traveller.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Bailando la ola sincrónica, 5to aniversario.


Han pasado cinco años desde el fin del mundo. El mundo se acabó, pero no lo suficiente: algunos se decepcionaron, el desenlace no satisfizo su deseo de cambio drástico. Es hora de revisar qué fue lo que sucedió entonces, y cómo eso resuena con los pasos que damos hoy.
Por eso, LaNoviaManca se activa y te invita a celebrar su quinto cumpleaños participando en una vuelta sobre el primer calendario ritual de 104 días, que se estrenó el año del Giro, 2012. Volveremos a pasar, día a día, por esos meses, desde el 9 de septiembre hasta el 21 de diciembre, para entender mejor quiénes somos, en plural así como en singular.

En este momento específico, seguir el esquema de los 104 signos del calendario servirá para recobrar una estructura y además, para sincronizarnos. Hemos comprobado que la sincronización sostenida tiene un enorme poder. Confío en que podamos activarlo. Por eso, las invito a que inviten a caminantes que se puedan sumar para aportar su energía, ya saben cómo funciona. 

Este paseo, por tanto, ha de ser en colectivo, tomadas de la mano. Repetiremos los mismos pasos, en el mismo orden. Volveremos a ver las 96 cartas en esa secuencia del 2012. Están invitadas a leer lo que se publicó entonces, y comentar sus impresiones desde la perspectiva del tiempo. Ahora entenderemos mejor el carácter metafórico del fin del mundo. Sus comentarios serán el cuerpo de las reflexiones de cada día, en torno a la imagen de la carta del día. ESTE ES UN EJERCICIO EN EL CUAL EL COMPROMISO ACTIVO HARÁ EL TRABAJO. Hace cinco años estudiamos la teoría. Esta es la práctica, me gustaría escuchar lo que tienen que decir al respecto.

Las 96 cartas serán coloreadas esta vez por Cristina Müller. Los 8 días dedicados a los 8 trajes TxT, invitaremos a quienes sigan la vuelta a participar en una acción basada en una de las 4 esquinas de la Red de Lavanderas, para desarrollar las 4 aptitudes que la BabaYaga le enseñó a Vassilissa cuando fue a visitarla para pedir el fuego.

El propósito colectivo de esta vuelta es activar durante sus cuatro meses de duración redes de apoyo concreto, para cada uno de estos talentos: cocinar, bordar, jardinear y organizar. Son labores que nos enseñan a cuidarnos. Honradas y felices de anunciar que contamos con el valioso soporte del Laboratorio Ciudadano de Acciones No Violentas para estos 8 eventos. 

Si esto te interesa, levanta la mano.